Ha sido un adiós con lágrimas como era de esperar de un hombre emotivo que se marcha "con lealtad a un escudo y unos colores" y con la "tranquilidad de haberlo dado todo hasta el final". Hidalgo ha dejado "muchas cosas por el camino, con un desgaste enorme para todos" y al mismo tiempo la posibilidad de vivir "mis doce días más felices deportivamente de mi vida" durante la fase de ascenso a Marbella.
Ha sido una rueda de prensa presentada por Bruno Batlle, director general del CE Sabadell que excusó la ausencia por motivos profesionales del presidente Esteve Calzada y del portavoz del grupo inversor, Pau Morilla-Giner, entre otros. Batlle ha reconocido que es un "día triste" porque "marcha de su casa un gran entrenador, que entre otras cosas nos ha hecho crecer como club".
Hidalgo ha reconocido que era "un momento duro y difícil que pensaba que no llegaría nunca". Ha reconocido que “el cambio en el banquillo era más que necesario. Tengo una autocrítica muy grande y lo que más me achaco es no haber convencido a una serie de jugadores de creer en mi idea y eso siempre lo llevaré dentro”.
En la sala de prensa Miguel Quereda, estaban, entre otros, los padres de Hidalgo, dos ex-jugadores – Manu Lanzarote y Angel Martínez, los cuatro capitanes del equipo –Óscar Rubio, Aleix Coch, Néstor Querol y Xavi Boniquet – más dos jugadores Sergio Aguza y Diego Caballo. Los únicos nuevos de esta temporada.
Hidalgo ha empezado el turno de agradecimientos empezando por Esteve Calzada, Bruno Batlle, Albert Ramos, en “Axel Torres y Juve que creyeron que ya podio a echar una mano”, en Manzanera “que lo ha echado todo y ahora ya es un amigo”. Ha sido muy emotivo con Juvenal y Jordi Bransuela. “Me ha sabido muy mal ver el sufrimiento de Juve en las últimas semanas y también en Bransu para estar conmigo, cuando más lo necesitaba”.
En el tramo final de su despido ha tenido palabras por sus padres y sus hijos Héctor y Alvaro,¡, “gracias por estar conmigo siempre”. Y especialmente ha hablado de su hermano Alberto. “No sabéis todo lo que ha sufrido y ha estado a mi lado. Es mi hermano pequeño pero ha hecho de hermano mayor”. Alberto jugó tres años en el juvenil arlequinado. Esto muestra que las raíces arlequinadas venían ya de antes en la familia Hidalgo Morilla.
“Aquí se marcha uno de los suyos que siempre ha luchado por el club y sus colores con dedicación máxima. Muchas gracias” éstas han sido sus últimas palabras




