La sexta generación se dio a conocer en el salón de Frankfurt del 2017 y gracias a la plataforma MQBAO ha aumentado en sus medidas. Supera los 4 metros de longitud (4’05) por 1’45 m. de alto y 1’75 de ancho con un peso de 1.145 kgs. Sin duda cada vez se parece más al gran clásico de la marca, el Golf.
Probamos el Polo TSI 1.0 de 95 CV (en su línea están el TSI de 65 CV y por encima el 115, el 150 y el TSI de 200) con el acabado Advance (además están el Edition por debajo y el Sport por arriba). El Advance tiene entre otros puntos adicionales, el sistema de detección de cansancio, tapicería elegante, volante multifunción y llantas de 15’’.
Nuestro modelo tiene cambio automático DSG con doble embrague de siete velocidades (también hay otros modelos con transmisión manual). Realizamos la mayor parte de la prueba por ciudad y evidentemente se agradecen las buenas sensaciones del cambio automático DSG de 7 velocidades. Además de nuestra prueba en gasolina y varios de diésel (TDI) más la apuesta por el gas natural (TGI).

Sentados al volante disfrutamos de un conducción suave, estable y confortable con una notable mejora en cuanto a diseño con amplitud – y más si como el que escribe este artículo roza los 2 metros de altura – y en la tecnología una pantalla de 8 pulgadas. Un coche ideal para conducir por la ciudad
Por fuera se nota el cambio en el diseño, desde los faros más angulados hasta la situación del logo VW. Evolución especialmente en la parte delantera en comparación con la trasera.
Entre las notas positivas está la redimensión del maletero que aumenta hasta los 351 litros – bastante más que el predecesor – y que sube hasta los 1.150 litros con la fila de asientos trasera tumbada. En cuanto al depósito de gasolina está en 40 litros. La aceleración de 0 a 100 está por debajo de los 11 segundos.




