El centro sanitario ha informado de esta iniciativa en una nota en la que asegura que estos enfermos "cuando miman a estos perros o gatos rompen con su apatía y son capaces de mostrarse más activos".
La terapeuta ocupacional de Sabadell Gent Gran Amanda Quesada ha empezado a introducir esta terapia y liderará su uso tanto en sesiones colectivas como individuales.
Los animales artificiales, con su apariencia, sonidos e incluso movimientos que imitan a los naturales, centran la atención de las personas con demencias, los calman y los hacen sentir bien.
Son también un recuerdo sensorial importante que hace que, de forma espontánea, surjan actitudes de cuidado y protección.
Los animales son en realidad unos ingenios sofisticados ya que tanto los gatos como los perros tienen latido simulado y responden al sonido y al tacto. Además, los gatos roncan cuando se les acaricia y los perros al tocarlos se dan la vuelta y ladran.
Estos animales artificiales pueden ser una buena opción para personas muy afectadas, a las que las terapias con perros y gatos de verdad quizá no les funcione tan bien como a las que tienen menos problemas.
Esta iniciativa de mascotas robot se dirige a personas con diagnóstico de demencia de moderada a grave; con destreza manual suficiente para sostener o acariciar a la mascota; con agudeza visual suficiente para reconocer la forma de un gato o un perro; con demencia que presentan síntomas psiquiátricos y conductuales; y residentes con poca interacción o participación en actividades.
Además, la limitación en el lenguaje hablado no es una barrera y supone un complemento de la terapia con animales reales.




