El Giulia ha conseguido premios desde su aparición. Ya en su interior observamos la calidad entre su diseño y su funcionalidad con el maravilloso volante cromado de Alfa Romeo entre los diversos detalles con las levas de aluminio a los costados. La pantalla delante que te permite visualizar perfectamente la carretera sin tener que mirar a su otra gran pantalla central de 8’8 pulgadas.

Comodidad total con asientos deportivos muy cómodos y ergonómicos con tapicería de calidad. El asiento del conductor un poco bajo, lógico para un deportivo.
La potencia se nota y se disfruta con sus 280 CV para esta berlina del segmento D con el cambio automático de 8 velocidades y tracción integral Q4. Sin duda la potencia y la elegancia de este modelo forman parte del ADN de Alfa Romeo. También estas siglas pero distribuidas como D N A (Dynamic, Normal, All Weather) marcan los tres modos de conducción. El diseño exterior completa la estética deportiva desde el paragolpes a las llantas de aleación de 18 púlgadas.
El modelo que probamos es el 2.0 turbo de gasolina de 280 CV (la versión diesel es 2.2 con 210 CV. Aceleración de 0 a 100 en poco más de 5 segundos y una velocidad máxima de 240 gracias al mencionado cambio automático de 8 velocidades. Muy cómodo en la conducción con un excelente agarre a la carretera sea en autopista o carreteras comarcales. Un 10 para las suspensiones.

Entre las curiosidades – que al menos yo no había visto nunca en un vehículo – acostumbrado a ver hoy en dia diferentes modos para arrancar el coche (llave, botón situado en diferentes partes del vehículo), en el Giulia está en el volante. Curioso.
En cuanto a las dimensiones, tiene 4’643 m. de largo por 1’860 m. de ancho y 1’460 de alto. La deportividad se nota. El maletero con 480 litros responde a las necesidades de un coche de esta gama.
Un coche para disfrutar al volante. Todo un acierto.




