Disfrutamos y mucho conduciendo el clásico Fiat 500. Una conducción ágil por ciudad, como no podía ser de otra manera pero un vehículo urbano, con un gran agarre en la carretera y una perfecta maniobrabilidad para esta nueva generacíon del clásico italiano. Y por supuesto la facilidad para aparcar.
Desde el Topolino de 1936 varios han sido los modelos que han tenido el nombre del ‘Cinquecento’ pero el retorno del mundo 500 volvió hace 12 años en el 2007.

Un coche con motor 1.2 (1.242 cc) con 69 CV de potencia y una velocidad máxima de 69 CV con su motor de gasolina con un depósito de 35 litros. Caja manual de 5 velocidades, tracción delantera; tres puertas, cuatro plazas - sin apreturas pese a rondar los dos metros el conductor – y un consumo medio de 5’5 litros a los 100 km, para un maletero que cumple con 185 litros. Y es que pese a las medidas de 3’571 metros de largo, por 1’627 m, de ancho y 1’488 de alto resulta muy completo y aunque visualmente por fuera pueda parecer pequeño nos resultó grande en cuanto a prestaciones, sensaciones y buen sabor de boca en líneas generales.
Si es bonito por fuera por dentro lo es aún más con el diseño del salpicadero en el mismo color Italia metálico, las redondas y el volante de cuero con toda la tecnología al alcance con su sistema Uconnect con pantalla táctil de 7 pulgadas en el centro del salpicadero (Apple Car Play y también con Android Auto). Seis altavoces, ordenador de viaje y el navegador es un Tom Tom. En el diseño interior destacamos entre otras cosas, dos reposacabezas en asientos delanteros y asientos traseros ajustables en altura.





